De Tablas y Modas


En educación, como en muchas otras áreas, es posible percibir grandes espacios de sobresimplificaciones, generalizaciones y modas.

La educación de tiempos pasados ha sido caracterizada como rígida, oscura, indiferente a las individualidades y a los aspectos emocionales de los niños y centrada en la repetición de fechas, poesías (todavía me acuerdo de alguna), tablas, nombres de capitales, lugares de nacimiento de héroes, fórmulas químicas, etc., etc.

Por otra parte, en las aulas actuales lo correcto es hacer lo opuesto a lo de “antes”. Ahora los niños tienen que descubrir no repetir, tienen que pensar y ser creativos, por tanto hay que evitar toda memorización y reemplazarla por construcción.

Sin embargo, como muchas cosas, ni tan malo era todo lo anterior, ni tan bueno lo actual.

Por ejemplo, las tablas de multiplicar. Algunos docentes rechazan su aprendizaje de memoria, prefieren que los niños las “construyan”. Si se encuentran con 2x3, por sus conocimientos previos de matemática saben que 2x3 es dos veces 3, por tanto tienen que sumar 3 +3. Sin duda es apropiado que comprendan la relación entre suma y multiplicación, sin embargo es también necesario que sepan que 6x8 es 48, sin tener que sumar 8 veces 6, es decir tienen que memorizar las tablas con las que trabajan.

¿Por qué memorizar las tablas? Porque nuestra memoria de trabajo es limitada, en realidad muy limitada, inclusive si la comparamos con un computador con poca memoria RAM, este último sale ganando. De manera que cuando tenemos que resolver un problema, y tenemos que pensar, necesitamos recursos cognitivos libres para poder hacerlo. Pero si esos recursos están ocupados “construyendo” las tablas, el proceso se dificulta. Hay cosas que tienen que ser “aprendidas de memoria” para favorecer que otras puedan ser “construidas y comprendidas”


Nota: Además,en rigor el “aprendizaje de memoria” es constructivo, ya que la memoria, como proceso, es constructiva e interactiva (Ese es el gran problema con las declaraciones de testigos de crímenes, cada testigo construye los recuerdos que declara).

2 comentarios:

Marcos Bauzá dijo...

Hola, antes que nada me parece muy bueno que se revise la cuestión del aprendizaje en todas sus formas. Coincido en que es posible rescatar muchas formas pedágogicas de antaño y que otras ya obsoletas deben ser completamente renovadas para dar lugar a otras donde las personas puedan tener más contacto con sus capacidades humanas.

Muy linda nota. Sobre todo me llamó la atención cuando decís "De manera que cuando tenemos que resolver un problema, y tenemos que pensar, necesitamos recursos cognitivos libres para poder hacerlo. Pero si esos recursos están ocupados “construyendo” las tablas(de multiplicar), el proceso se dificulta. Hay cosas que tienen que ser “aprendidas de memoria” para favorecer que otras puedan ser “construidas y comprendidas”. Un concepto muy interesante puesto que es importante que determinados conocimientos sean asimilados en su totalidad simplemente para ahorrar energía para otras actividades cognitivas de mayor relevancia social. ;-)
Te mando un abrazo, visitame cuando puedas por mi blog.

Robert dijo...

Hola Marcos, muy agradecido por tus amables comentarios. He visitado tu blog y me pareció muy bueno, además muy interesante el que lo publiques en español y en inglés.

Tu comentario me sirvió para pensar que el posteo se podía tomar en el sentido de creer en la "necesidad de aprender" las tablas. Ese es otro tema.

Yo creo que en el contexto escolar, entre construir o aprender (de memoria), las tablas hay que aprenderlas de memoria. Pero fuera de esta dicotomía didáctica y escolar creo que si dispusieramos siempre de aparatos que nos permitieran hacer cálculos, no tendría sentido aprenderlas. Basta tener una calculadora barata, que precisamente nos permita pensar en lo importante.
El tema de nuestros limitados recursos cognitivos me encanta, ya que me parece nos situa mejor en lo que somos, seres con un desarrollo filogenético que nos equipa y sobre el cual se monta un desarrollo cultural impresionante, con herramientas tan poderosas como el lenguaje.